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miércoles, 3 de febrero de 2016
martes, 7 de abril de 2015
La ratita Diogenita
Érase una vez una ratita que no tenía nada de presumida. Un cuento de talla "M", de "Dos docenas de cuentos frescos"
La ratita Diogenita
Puede escucharse mientras
se sigue el texto en el
vídeo que figura al final
Se llamaba Diogenita y ni barría sus escaleritas, ni barría su casita, ni se acicalaba, ni encontró una moneda. Lo único que buscaba y encontraba eran trastos, bolsas de basura, zapatos viejos,... que acababa almacenando en su casita, tenía almacenado tanto y tanto que ya casi no cabía.
Esta ratita recorría todos los contenedores y las papeleras y, como una urraca, se llevaba todo lo que podía cargar.
Cierto día un gallo le propuso matrimonio y ella le invitó a tomar un té en su casita antes de tomar una decisión. Cuando llegó el gallo y vio aquel montón de basuras, comenzó a escarbar esperando encontrar algún gusanito que echarse al pico. Entonces la ratita, ofendida y molesta por que le revolviera sus cosas, lo echó con cajas destempladas.
Otro día le propuso matrimonio un gato y, como sucedió con el gallo, le invitó a tomar un té en su casita antes de tomar una decisión. Cuando llegó el gato y vio aquel montón de bolsas negras, comenzó a arañarlas para afilarse las uñas. Entonces la ratita, ofendida y molesta por que le rompiera sus bolsas, lo echó con cajas destempladas.
Otro día el que le propuso matrimonio fue un perro y, como sucedió con el gallo y el gato, le invitó a tomar un té en su casita antes de tomar una decisión. El perro era muy detallista y decidió hacerle un regalo a la ratita para ganarse su confianza, así que llevaba un hermoso y brillante hueso entre las fauces. Cuando entró en la casita y vio aquel montón de cosas dispersas por el suelo, comenzó a escarbar para hacer un agujero y poder enterrar el hueso, como suelen hacer todos los perros. Y la ratita, ofendida y molesta por que le dispersara sus queridas basuras, lo puso de patitas en la calle.
Pasó el tiempo y, mientras rebuscaba en una papelera, se le acercó un cuclillo, le dijo “CUCÚ” y le propuso matrimonio y, como sucedió con el gallo, el gato y el perro, Diogenita le invitó a unas pastas en su casita antes de tomar una decisión. Pero cuando el cuclillo puso sus patitas en la casita tomó posesión de ella, tal como hizo en el nido en que nació, y echó a la calle a la ratita así como a todas sus pertenencias. Se montó tal montón de basuras en la calle que tuvo que acudir una brigada de barrenderos y se llevaron todo en un gran camión al vertedero municipal. La ratita había caído también en el camión revuelta con toda la basura y allí, en el vertedero, entre montañas y montañas de basuras, bolsas, muebles y electrodomésticos viejos, la ratita fue tan feliz como no lo había sido en toda su vida.
jueves, 5 de marzo de 2015
La ratita presumida
Otro cuento clásico como excusa para colocaros luego uno de mis "trascuentos"
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La ratita presumida
Puede escucharse mientras
se sigue el texto en el
vídeo que figura al pie
se sigue el texto en el
vídeo que figura al pie
Hubo una vez una ratita muy hacendosa que barriendo el portal de su casa encontró una moneda en la escalera.
- ¿Qué haré con ella? - Se preguntaba. - Compraré una bonita tela para hacerme un vestido, ¿O quizá un sombrero? Ya sé me compraré cintas de seda y luciré bonitos lazos.
Compró cintas de muchos colores, y delante del espejo se las probaba:
- ¿Dónde me pondré los lazos? Llevaré uno en el rabito, que queda muy distinguido. Colocaré más en las coletas, para que digan que soy coqueta, y también usaré lazos en los zapatos: parecerán muy caros.
Así adornada se sentó en la puerta de su casa, por donde no tardó en pasar un pato:
- Ratita, ratita - le dijo - estás preciosa: ¿Quieres ser mi esposa?
- ¿Y por la noche qué harás? - Preguntó ella.
- ¡Cua, cua, cua! - dijo el pato.
- ¡Ay! ¡Me espantan tus graznidos! ¡No te quiero por marido!
Más tarde pasó un cerdo muy elegante, que al ver a la ratita preguntó:
- Ratita hacendosa, ¿Quieres ser mi esposa?
- ¿Y por la noche qué harás?
- ¡Oink, oink, oink! - gruñó el cerdo.
- ¡No! ¡No podría dormir con tal ruido! ¡No te quiero por marido!
Un noble perro pasó por allí y viendo a la ratita le propuso:
- Ratita, ratita hermosa, ¿Quieres ser mi esposa?
- ¿Y por la noche qué harás?
- ¡Guau, guau, guau! - ladró el perro.
- ¡No! ¡No quiero escuchar tus ladridos! ¡No te quiero por marido!
Igual respuesta recibieron todos los pretendientes que lo intentaron: el gallo, el asno, el carnero, el grillo... todos quedaron enamorados de la ratita, todos intentaron pedirla en matrimonio, y todos fueron rechazados por la ratita presumida y regresaron a sus casas con gran pena.
Al final apareció un gato, que al ver a la ratita le preguntó:
- Ratita, rata primorosa ¿Quieres ser mi esposa?
- ¿Y por las noches qué harás?
- Por la noche, dormir y callar.
- Tu si me gustas, ¡contigo me he de casar!
Se celebró la boda y volvieron a casa, marido y mujer. Mas cuando la ratita se disponía a preparar la cena ¡Oh, cielos! ¡Que la cena del gato era ella! Gritó y gritó y acudieron el pato, el cerdo, el perro, el gallo, el asno, el carnero y el grillo, que la salvaron del terrible desenlace.
Aunque si lo queréis escuchar por el cuadro de actores de Radio Madrid y no en la voz de un servidor, podéis hacerlo en:
https://cuentosytrascuentos.blogspot.com/2016/02/la-ratita-presumida-cuentos-de-la-radio.html
Y este cuento, como muchos tiene algunas variantes, especialmente en el desenlace, pero si queréis saber qué pasó en realidad podéis entrar en:
https://cuentosytrascuentos.blogspot.com/2015/03/la-moneda-perdida.html
Aunque si lo queréis escuchar por el cuadro de actores de Radio Madrid y no en la voz de un servidor, podéis hacerlo en:
https://cuentosytrascuentos.blogspot.com/2016/02/la-ratita-presumida-cuentos-de-la-radio.html
Y este cuento, como muchos tiene algunas variantes, especialmente en el desenlace, pero si queréis saber qué pasó en realidad podéis entrar en:
https://cuentosytrascuentos.blogspot.com/2015/03/la-moneda-perdida.html
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