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jueves, 9 de abril de 2015

El retorno del Rex

Con este cuento de calibre "XL", se acaba la serie de cuentos agrupados en "Dos docenas de cuentos frescos" y dirigidos, según su calibre a distintos tramos de edad. Espero que hayan sido de vuestro agrado.



El retorno del Rex

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Grande fue la sorpresa al ver aparecer un dinosaurio en medio de Central Park, aunque más grande fue la sorpresa del dinosaurio por todo lo que pudo ver en este planeta que habitamos.
Una mañana temprano, serían las 8 AM, entre Cedar Hill y Burns Lawn, muy cerca del Museo de Historia Natural, apareció de la nada un Tiranosaurio Rex. El pánico hizo huir a los pocos ciudadanos que, haciendo sus ejercicios matinales, corrían por el Parque. 
La alarma se extendió rápidamente, llegando hasta el Presidente. Se decidió montar un cerco de seguridad con carros de combate y lanzamisiles, que mantuviera además alejada a la prensa, la TV y los curiosos pero, en la distancia, sin ser vistos. Se estableció también un control de vigilancia que controlara todos los movimientos del dinosaurio.
Mientras tanto el Rex estaba muy tranquilo observando los alrededores y las enormes y densas edificaciones que rodeaban el parque. Había elegido este lugar, aunque había mayores zonas forestales o selvas en el planeta, por su proximidad a aquella macrociudad y al Museo de Historia Natural.
Sus cortos brazos manipularon un objeto que colgaba de su cuello y, de la nada, se materializó un gran cilindro metálico, parecido a un tonel, extrajo de él un recipiente y comenzó a comer lo que contenía.
Mientras tanto, desde un ojo orbital, hacía una exploración del planeta comprobando la destrucción del medio natural y la extensión de la construcción, así como el derroche de alimentos y energía en las grandes ciudades frente a la miseria de aldeas y ghettos.
Rex controlaba el ojo orbital así como los micrópteros que se colaban por todos los edificios importantes y, especialmente, en el museo.
Y así se mantuvo la tensa situación durante horas y horas, en las que Rex hizo aparecer y desaparecer un cubículo en el que entró durante unos minutos, comió otras dos veces y se estiró sobre el césped durmiendo profundamente. En el cinturón de seguridad nadie se atrevió a acercarse y mantuvieron la discreta vigilancia.
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Pero vayamos a otro tiempo más lejano y entenderemos lo que pasó y el porqué de la presencia del dinosaurio en nuestro planeta.  
Hace setenta y cinco millones de años, los sistemas de vigilancia de los planetas exteriores, Sol7 y Sol8, detectaron la presencia de un gran meteorito que se aproximaba al centro del sistema. Los observatorios de Sol3 calcularon que en seis meses el bólido alcanzaría el planeta y se decidió evacuar a toda la población y llevarla a un nuevo planeta no habitado, Sirio4. Así que se aprestaron naves suficientes para transportarlos a su nuevo destino. No obstante muchos de los habitantes del planeta, dispuestos a no abandonar su tierra y esperando que las previsiones catastróficas fueran exageradas, decidieron permanecer en Sol3.
Las previsiones se cumplieron y el planeta quedó totalmente inhabitable durante millones de años.
Mientras tanto, los colonos de Sirio4 habían montado una nueva civilización adaptada a los recursos del planeta y pasaron millones de años más hasta nuestros días en que, a instancias de los historiadores y científicos, decidieron enviar un explorador a su planeta natal, para que comprobara si habían sobrevivido algunos de los que se quedaron y la habitabilidad del mismo; por si podían regresar o, al menos, montar una colonia. Para esa misión se eligió a Rex y ahora estaba descansando plácidamente en el césped de Central Park.
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Los observadores quedaron muy sorprendidos al ver que el dinosaurio volvía a manipular el colgante que llevaba al cuello y, tal como había aparecido, desapareció sin dejar rastro alguno de su presencia. Posteriormente se difundió la teoría de que había sido una alucinación colectiva, un montaje con un robot gigante o una holografía y ya no se volvió a hablar del tema.
Mientras tanto Rex, en su nave espacial, manipulando con sus cortos brazos el colgante puso rumbo a Sirio4 mientras redactaba el informe que presentaría al Consejo y que, entre  otros muchos datos, decía:
“..... El planeta es estable geológicamente y no se detectan amenazas externas al menos en unos siglos, por lo que podría volver a ser habitado.....”
“.....En este momento Sol3 se encuentra plagada por unos parásitos que destruyen el medio natural y a ellos mismos. Parece que no les importa destruir su ecosistema.... “
“.... la idea que tienen de nosotros, por los restos mortales hallados de aquellos que no quisieron evacuar el planeta durante el éxodo, y que conservan irrespetuosamente expuestos al público, es que éramos una especie primaria y agresiva, sin una pizca de inteligencia.... “
“....por todo ello considero que es totalmente desaconsejable su colonización si antes no se fumiga su superficie, aunque yo propondría dejarlos seguir con su evolución natural y en no más de un siglo se habrán autoexterminado y podríamos ocupar nuevamente nuestro antiguo planeta sin problemas.....”

jueves, 26 de marzo de 2015

La araña Tricotosa

Y el último por hoy de "Dos docenas de cuentos frescos", éste de tamaño XL

La araña Tricotosa
 
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La araña Tricotosa tejía su tela sin descanso, cuando se acercaron a su nido unos escarabajos muy estirados, con maletines en mano que le dijeron: 
- Señora Tricotosa, venimos a hacerle una oferta que puede ser de su interés
- ¿Y cuál es esa oferta?
- Le vamos a comprar toda su producción de tela para las franquicias de nuestra cadena JARA y sedal suficiente para coser las prendas, le ofrecemos un contrato en exclusiva pero debe comprometerse a suministrarnos tantos metros cuadrados y lineales como le vayamos fijando en función de las ventas. Estúdiese el contrato y, si está conforme, déjelo firmado en la JARA más próxima.
Tricotosa se estudió el contrato, los precios y la cantidad de tela a suministrar. Aquello superaba con mucho las posibilidades de producción de sus propias hileras y los precios en moscas por metro estaban muy ajustados. Si quería cumplir con los compromisos de producción debía contratar muchas otras arañas trabajando día y noche por una pequeña parte del precio, porque algún beneficio debía tener ella.  
Preparó una amplia madriguera para alojar a todas las tejedoras que tenía que contratar, suficientemente amplia para que pudieran incluso dormir allí mismo sin perder tiempo. Corrió la voz por los romeros y mejoranas cercanos y pronto tuvo allí una legión de arañas dispuestas a trabajar duro por poca mosca.
Una vez firmado el contrato y entregado en la JARA del barrio, comenzó la producción. Las obreras hilaban febrilmente durante horas sin tiempo casi para dormir ni para comer, aunque esto último no era problema porque, con lo poco que les pagaba, no podían perder mucho tiempo comiendo.
Mientras tanto los escarabajos estaban muy satisfechos, veían cómo las ventas y los beneficios crecían y crecían. Crecían mucho más que cuando eran los gusanos de seda aquellos que proporcionaban la materia prima, porque ahora salía más barata y su fabricación no era tan lenta. Y aunque la calidad y duración de las prendas hubiera mermado sensiblemente, el negocio iba viento en popa.
Cuando tengáis que comprar alguna prenda de vestir tenéis que aseguraros de la calidad y durabilidad y no guiaros sólo por el precio. También hay que reparar en el trato que reciben las arañas que producen el hilo.
Para vuestra información Flip, Willie y Maya acaban de cambiar de tienda y ahora se visten sólo en establecimientos respetuosos con los derechos de las tejedoras.


Pero la cosa no queda aquí, porque Tricotosa consigue algo importante,  
leed y escuchad ARAÑAS

miércoles, 4 de marzo de 2015

El pintor que quiso triunfar


Y para acabar por hoy otro cuento de talla XL, 


El pintor que quiso triunfar

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Éste era un pintor que solía hacer copias de postales, láminas y obras de otros pintores, pero un día se propuso triunfar, demostrar su valía con una obra propia que causara admiración.
Para ello, pensó en primer lugar, en el tipo de material que debía emplear como soporte: el lienzo, la tabla y el papel eran muy corrientes y su obra debía ser tan diferente que concitara también la admiración por la base empleada. Así que, tras mucha meditación, se decidió por una placa de arcilla cocida.
El tamaño también era importante; todos los cuadros famosos, salvo la Mona Lisa y algún otro, eran de buen tamaño, así que se decidió, tras pensárselo mucho, por un cuadrado de cincuenta centímetros de lado. Decidido esto, se hizo hornear una placa en arcilla roja que encoló sobre una tabla negra y la colocó en el caballete.
Ahora se trataba de decidir la técnica a emplear. El tipo de soporte elegido condicionaba esta nueva decisión. Está claro que la acuarela y el gouache se descartaban automáticamente, que el óleo no parecía el más indicado y la aerografía le parecía demasiado artificial. Tras mucho reflexionar, se decidió por el temple al huevo como más apropiado para el soporte y por su durabilidad.
Luego debía decidir el estilo y el tema, lo que le llevó mucho más tiempo. El estilo condicionaba al tema, del mismo modo que la técnica se subordina al soporte.
La cabeza le daba vueltas: finalmente, entre todas las tendencias, decidió inclinarse por las siguientes disyuntivas: hiperrealismo versus impresionismo, ya que ambas opciones permitían utilizar un mismo tema, sólo que con otro filtro mental a la hora de traducirlo. Al cabo de los días de cavilar y cavilar se decidió por el impresionismo puntillista.
 Ahora tocaba elegir entre naturalezas muertas, paisajes, retratos,... . Mucho le costó pero al fin se decidió por un paisaje agrario, recuerdo de su infancia en el campo. Así que, tomando los pinceles más pequeños que tenía, y armándose de paciencia, comenzó a pintar una casa en una verde pradera cuajada de margaritas y siguió y siguió pintando durante días hasta llegar al cielo contrastando con una nubecilla y las últimas volutas de humo de la chimenea.
Admiró su obra y se dijo:
-          Esto sí es arte
Así que, junto con otros muchos de sus cuadros, sencillas copias como ya hemos dicho, montó una exposición en la que su nueva obra, enmarcada en pino natural y destacando sobre el fondo negro, ocupaba un lugar preeminente.
En la inauguración, el vernissage consistió en abundante cava de la tierra y montaditos variados.  Acudió mucho público, posiblemente atraído por la comida y la bebida gratis, se descorcharon muchas botellas, tantas que se hizo corto. Finalmente el público desfiló sin hacer ninguna mención especial a la obra objeto del acto. Queremos creer que se debía a la cantidad de cava ingerido el hecho de que no repararan en ella.
El pintor se sintió deprimido, no porque económicamente hubiera ido mal el acto, porque había podido vender muy bien unos cuantos cuadros, sino porque no se había valorado aquello que tanto le había costado crear.
Regresó a su estudio e, instintivamente, comenzó a pensar en una nueva obra que sería un retrato hiperrealista a gran tamaño en acuarela sobre papel artesano, lo que le proporcionó un nuevo impulso para seguir adelante.

Cualquier decisión que tomemos, por muy meditada que esté, siempre va a condicionar las decisiones ulteriores y, por mucho que se cavile y se tomen medidas, no siempre se alcanza el éxito. Lo importante es no desfallecer y reintentarlo las veces que haga falta.

jueves, 26 de febrero de 2015

El Hombre y la Piedra

Y acabamos, por hoy, con un cuento de talla XL de "Dos docenas de cuentos frescos"

 El Hombre y la Piedra



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Cierto día en que no teníamos otra cosa que hacer que ver cómo cambiaban de nariz las nubes, Pétrix Lapiaces de la Cantera me contaba esta historia:


 “En una ocasión se convocó en Petra, capital de Mineralia situada en la actual Jordania, el Primer Cónclave Litológico para dilucidar la importancia de la piedra en la historia y la vida del ser humano. Allí se reunió una enorme variedad de piedras, desde las magmáticas a las metamórficas pasando por las sedimentarias .
No bien hubo dado comienzo el debate y sin dar tiempo a nadie para intervenir, tomó la palabra Diamante como portavoz de las gemas.
-   Permitidme que hable yo primero y en representación de todas las piedras preciosas, creo que es de justicia por cuanto somos las piedras más valiosas y, para el hombre, más apreciadas.
-   ¡Alto ahí! –saltó el sílex – podréis presumir de precio, pero no de valor. No hay que olvidar que yo fui la que inició al hombre en la construcción de herramientas y, de no ser por mí, hoy no estarías aquí hablando tan bien tallado como lo estás. Por otra parte vosotras habéis sido algo negativo para el hombre, porque despertáis sus más bajas pasiones, especialmente la ambición, y conseguís que hasta roben o maten por vosotras.
-   ¡Claro! – respondió Diamante - y desde los albores de la humanidad se vienen matando los unos a los otros gracias a vosotros y al subsiguiente progreso armamentístico.
-   ¡Dejad la discusión – terció Mármol – porque, gracias a vosotros dos, tengo que acompañarlos prematuramente, en forma de lápida, en su última morada. Yo sólo he servido al hombre para transmitirles la belleza y el arte gracias a los escultores.
-   Sí, claro, y también tendrán que darte las gracias todos los esclavos y oprimidos que perecieron embelleciendo con vosotras sus palacios y templos – dijeron al unísono las piedras de Sillares y Mampostería – ocultando con pomposos decorados lo básico que nosotros representamos y que es: la vivienda que les ha dado cobijo, los puentes, los acueductos, las fortalezas, los palacios, las catedrales,... que les han dado servicios, hasta la llegada de esos advenedizos que son los ladrillos y el hormigón. Vosotros sois sólo la apariencia, lo suntuario y nosotros lo útil.
-   Pero todo se inició gracias a nosotros – intervino un Mehir – de no ser por las Piedras Megalíticas que le procuraron al hombre la vivienda, el culto a sus deidades y la tumba, a buen seguro que hoy seguirían en sus viviendas troglodíticas.
-   Y sin mí, ninguna de vuestras construcciones de mampostería se sostendrían – dijo la Piedra Angular
-   Todo eso son historias muy lejanas que creo no vienen al caso – dijo el Guijarro – de lo que se trata es de dilucidar quién le ha aportado al hombre más felicidad y placer; y yo, la más humilde de las piedras, he hecho más por el hombre y su felicidad que todos vosotros. Inspirado en mi nació un nuevo estilo de música y baile que, por algo, llamaron “Rock and Roll” así como el nombre del más importante de los grupos musicales del Siglo XX.
Un escarabajo que pasaba por allí sentenció
-    Ya será menos, el mejor Grupo fue inspiración mía
Y se marchó pasito a pasito dejando atrás al Concilio que, como es natural, permaneció allí inmóvil. El guijarro no tuvo más remedio que callarse
-   Pues fijaos si seré importante yo para el hombre que soy la única en la que puede llegar a tropezar hasta tres veces – argumentó una vulgar piedra sin pedigrí.
-   Lo que han dicho Sílex y Mármol sobre la transmisión de cultura, arte  y conocimientos, se debe mucho a mi existencia y, sin mí, se habrían perdido grandes saberes – intervino la Piedra de Rosetta.
-   Pues de todas yo soy la que más íntimamente está en contacto con el hombre, yo soy la Piedra Renal y, aunque le hago sufrir porque no vengo como pedrada en ojo de boticario, también le reporto cariño, cuidados y atención médica además de un gran alivio cuando logra librarse de mí.
Esas palabras dieron lugar a un gran barullo. A las voces indignadas de todas las piedras que antes habían hablado, se sumaron las voces de: las Piedras de Molino, de Afilar, Filosofal, de Toque, Pómez, Imán y otras muchas más, incluso las de Mechero, recriminando a la Piedra Renal su falta de seriedad en algo tan importante. Fue tal el alboroto que se organizó y tal la mala experiencia que había resultado aquel encuentro que, desde entonces, las piedras no han vuelto a decir esta boca es mía y dudo que vuelvan a convocar otro Cónclave”

Esta es la historia que Pétrix Lapiaces de la Cantera me contó, y yo os la transcribo tal cual.
Si esta historia os ha parecido un peñazo y os han entrado ganas de lapidarme, os ruego me perdonéis, os lo suplico por la Piedra del Santo Sepulcro.






domingo, 22 de febrero de 2015

El Elefante y Alcohólicos Anónimos


Un cuento de calibre XL

Inspirado en un gran film sobre la Naturaleza y Fauna Africana titulado:
 "Los animales son gente maravillosa",  con una parte introductoria por
el inolvidable Félix Rodríguez de la Fuente


El Elefante y Alcohólicos Anónimos

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Aquel año la producción de marulas había sido excepcional y los animales del delta del Okabango se habían podido atiborrar de esas dulces bayas durante días.
Cuando comenzaron a caer ya maduras y comenzaron a fermentar, los efectos fueron fulminantes. Elefantes tambaleándose, avestruces patas arriba, facoqueros cayéndose por aquí y por allá, babuinos haciendo torpes payasadas,...
La abundancia de marulas fermentadas duró casi una semana y el delta del Okabango parecía una casa de locos, animales ebrios por todas partes con movimientos torpes e inseguros y cada mañana aparecían con una resaca de campeonato.
Los leones, que en aquel territorio son buenos nadadores, no se alimentaban más que de carne por eso eran de los pocos que se mantenían serenos, tuvieron que rescatar a todos aquellos que, borrachos como una cuba, acababan cayendo al agua.
De vez en cuando los leones se merendaban alguna gacela, babuino o facoquero pero, aparte de eso, realizaron una excelente labor de socorrismo mientras que disfrutaban de unas presas de una calidad gastronómica y un sabor especial al estar aderezadas con alcohol fermentado de las marulas que habían ingerido en cantidades masivas.
Cuando se acabaron las bayas y se pasó la euforia del momento, el Rey de la selva convocó a los más ebrios de todos los habitantes de su reino a someterse a unas reuniones terapéuticas de Alcohólicos Anónimos.
Todos los asistentes confesaron su adicción a las marulas fermentadas y las barbaridades que habían cometido bajo los efectos de las mismas.
Todos ya estaban serenos puesto que hacía dos días que habían dejado de consumir, así que fueron abandonando la reunión conforme confesaban y reconocían su vicio y sus culpas.
Finalmente sólo quedó un elefante pero, tras reconocer que se había atiborrado y que, ebrio como estaba, había caído sobre un babuino con todo su peso, el león no le permitió abandonar la sala y le obligó a permanecer bajo observación.
Todos se preguntaron por las razones del león para cometer tamaña injusticia, ya que el elefante hacía dos días que estaba sobrio y había confesado, como todos los demás, su adicción y sus culpas. Las críticas al rey y los murmullos se iban propalando por toda la selva...
Hasta que el león contestó
-  Sigue con la trompa


Incluyo aquí unas escenas de la película que inspiró este cuento.

martes, 17 de febrero de 2015

El defecto de la mariposa

De "Dos docenas de cuentos frescos"
(calibre XL  de 6 a 103 años)




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Había una vez una mariposa que tenía un grave defecto: se creía a pies juntillas todo aquello que oía o leía.
En cierta ocasión leyó lo siguiente: “el aleteo de una mariposa puede producir un tsunami en las antípodas”. La mariposa, que tenía muy buen corazón y no quería ser la causa de un cataclismo, se quedó inmóvil, sin atreverse a mover un ala, y miraba reprobatoriamente a las otras mariposas que por allí revoloteaban imprudentemente libando de flor en flor.
Pasados unos días comenzó a desfallecer, porque en la flor que estaba posada ya no quedaba ni una gota de néctar y se estaba mustiando, en vano estiraba su espiritrompa hasta lo más alto de los estambres. Sus alas comenzaron a perder su polvillo.
Una oruga se estaba comiendo una hoja próxima, la vio tan mal que se acercó a ella y le preguntó que por qué no cambiaba de flor, y la mariposa respondió que no podía volar. La oruga le dijo que si le faltaban las fuerzas para volar podía acercarse a otra flor una ramita por encima y allí podría reponer sus fuerzas.
La mariposa, que creía todo lo que se le decía, se acercó poco a poco, pasito a pasito, a la flor y la encontró plena de néctar y con él pudo saciarse.
Una vez recuperadas sus energías se encontró en condiciones de volver a volar, pero sabía que no debía hacerlo, aunque ignoraba por qué. En eso si que aquella mariposa era normal y no tenía ningún defecto. Su memoria temporal, como la de todas las mariposas, era muy limitada - de corta duración - y ya no sabía a ciencia cierta la causa que le impedía volar, mientras tanto podía ver a otras mariposas haciendo rizos, toneles y barrenas en una variada muestra de acrobacia aérea.
Ya no recordaba el porqué de su decisión de no volar y ya comenzaba a olvidar también que fuera incapaz de hacerlo; así que, imitando a las otras, comenzó a agitar las alas y se lanzó al vacío con un vuelo en picado y un tonel invertido.
Esperemos, por su propio bien, que no le diga nadie ni lea lo de que “cuando el grajo vuela bajo hace un frío del carajo” porque podría pensar que su vuelo  pudiera provocar una pequeña glaciación en algún jardín australiano.