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miércoles, 7 de febrero de 2024

El perro y la zorra

H
e publicado aquí diversas fábulas de: Esopo, Fedro, La Fontaine, Campoamor, Iriarte, Samaniego y otros. A falta de otros cuentos que llevarme a la boca, perdón, al blog, voy a publicar algunas fabulillas de mi cosecha. Comenzamos hoy con una de ellas.






EL PERRO Y LA ZORRA

Puede escucharse mientras 
se sigue el texto en el 
vídeo que figura al final


Un perro, al que sus desalmados dueños habían abandonado en la carretera por irse de vacaciones, se internó en el monte buscando algo que comer, ya que estaba muerto de hambre.
Buscando y buscando se encontró un trozo de carne junto al tronco hueco de un viejo árbol y, ya iba a hincarle el diente, cuando una zorra se le acercó y le dijo:
- No pretenderás comerte eso ¿Acaso has perdido el olfato? ¿No notas como huele?
- Sí que huele mal, pero ¡Tengo tanta hambre!
- Creo que tú estás habituado a comer otras cosas y estoy segura de que eso te va a sentar mal y será peor el remedio que la enfermedad.
- ¿Y ¿Qué hago? Ya casi no tengo fuerzas.
- Mira. Un poco más allá hay una casa y seguro que un perro encuentra algo de sobras de comida. Yo iría, pero a una zorra seguro que la reciben a tiros.
El perro marchó en dirección a donde la zorra le había indicado; y sí, había una granja. Pudo, en el estercolero, calmar su apetito con unos mendrugos de pan que habían tirado, aunque tuvo que disputárselos a las gallinas.
El granjero acudió con la escopeta, alarmado por el cacareo, pensando que había entrado una zorra; lo vio y, como era un buen perro de raza, lo llevó con otro perro que tenía, lo lavó y le puso de comer un buen cuenco de pienso.
Mientras tanto; la zorra, que había engañado al perro para comerse ella aquella carne maloliente, había dado buena cuenta de ella y, al poco rato se estaba retorciendo de dolor. Aquella carne, no sólo estaba en malas condiciones, sino que era un cebo envenenado que un criminal había dejado allí.

Hay ocasiones en que, a quien pretende engañarte, le sale el tiro por la culata y encima te hace un favor.

miércoles, 27 de mayo de 2015

La zorra y el cuervo

Hay muchos cuentos y fábulas sobre la zorra y el cuervo (una de ellas, que además se menciona aquí, está en:
Pero ésta es la que recuerdo me contaban y que he intentado reconstruir con mi mejor voluntad.


LA ZORRA Y EL CUERVO

Puede escucharse mientras 
se sigue el texto en el 
vídeo que figura al pie



Estaba el cuervo descansando junto a un pozo y hete aquí que llegó la zorra.
El cuervo resentido por aquella vez que la zorra le había engañado y robado su queso pensó que era el momento de hacérselo pagar.  
La zorra le preguntó 
-¿Qué haces aquí cuervo? 
Y el cuervo le dice 
-¡Qué pena! aquí estoy intentando alcanzar ese gran queso que hay en el fondo y no puedo 
La zorra se asomó al pozo y vio la luna llena grande y redonda reflejada en el agua y que parecía un hermoso queso, y le dijo 
-Lo podíamos coger entre los dos y nos lo partiríamos pero no sé cómo 
Dice el cuervo
-Yo te podría coger del rabo con el pico y podrías bajar tú a cogerlo y cuando lo tengas dices ¡arpa! y yo te subo. 
La zorra se asomó al pozo, el cuervo le agarró el rabo con el pico y descendió hasta el agua del fondo, pero cuando intentó coger el queso éste despareció en medio de un remolino de luces; esperó un poco y volvió a aparecer pero, nuevamente, desapareció al intentar cogerlo. Tras varios intentos infructuosos la zorra, ya cansada, pensó que sería mejor descansar un poco y probar más tarde y gritó
-¡Arpa!, 
A lo que el cuervo contestó 
-¡El rabo se me escapa! 
Y al decir aquello abrió el pico y la zorra fue a caer lo mismo que aquel queso que un día, desde lo alto de un árbol y con engaños, la taimada raposa le había hecho soltar.




martes, 3 de marzo de 2015

La paloma, la zorra y el mochelo





Un cuento de transmisión oral que me envió Felisa López
y que le contaba su abuelo




LA PALOMA, LA ZORRA
Y EL MOCHUELO
Puede escucharse mientras 
se sigue el texto en el 
vídeo que figura al pie


Estaba una paloma con sus cinco pichoncicos en el nido que había hecho en un pino. Todos los días pasaba una zorra y le decía:
- palomica, échame un palomico o si no
con el rabo rabino
te cortaré el pino
La paloma se lo echaba y se lo comía.
Así un día tras otro hasta que sólo le quedaba un pichoncico.
Se fue la paloma a buscar comida y se encuentra con un mochuelo, y éste le dice 
- palomica,  ¿que te pasa?, ¿por qué  lloras?
y responde la paloma
-¡ay mochuelo que desgraciada soy!, todos los días viene una zorra  y me dice que le eche un palomico o si no
con el rabo rabino
me cortará el pino
y el mochuelo le dice
-¡ay so tonta!, la próxima vez que venga y te diga lo mismo le dices que
con el rabo rabino
no se corta el pino
sino con un hacha
de acero fino
Al día  siguiente  la  zorra le vuelve a decir:
- palomica, échame un palomico o si no
con el rabo rabino
te cortaré el pino
la paloma contesta
- de eso nada que me ha dicho el mochuelo que
con el rabo rabino
no se corta el pino
sino con un hacha
de acero fino
y la zorra dice
- ¡ah!, me has pillado, pero verás cuando pille al mochuelo ese.
La zorra va a buscar al mochuelo y se lo encuentra debajo de unos matujos medio helado
- mochuelo, ¿has sido tú el que le ha dicho a la palomica que
con el rabo rabino
no se corta el pino
sino con un hacha
de acero  fino?
- pues si, - dice el mochuelo - pero no me comas todavía porque estoy muy helado y te voy a sentar mal, cógeme con cuidado con los dientes, llévame a una solana  y cuando  yo te diga podrás comerme
Eso hace la zorra y cuando ya está en la solana le dice
- mochuelo, ¿te puedo comer ya?
y dice  el mochuelo
- mira; tú tienes que decir;
mochuelo comeré a la una,
mochuelo comeré a  las dos
y mochuelo comeré a las tres,
abres la boca y me comes
y eso hace la zorra; empieza 
- mochuelo comeré a la una,
mochuelo comeré a las dos
y cuando dice
mochuelo comeré a las tres
el mochuelo salió volando
y la zorra se quedó mirando.

Moraleja; por muy listo que te creas siempre  puedes encontrar alguien más listo que tú.