PÁGINAS RECOMENDADAS

Mostrando entradas con la etiqueta notas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta notas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de febrero de 2018

Las Notas del Dr. Hexápodus Anexo 8 Bibliografía

 Y aquí acaba todo. No sé si se publicará 
algo más, según anuncia la redacción. 
En ese caso aquí también tendrían una 
continuación las aventuras del Dr.
 Hexápodus, o algo sobre él.


LAS NOTAS DEL Dr. HEXÁPODUS

 
ANEXO 8



BIBLIOGRAFÍA


(por orden cronológico)

1) 3246 EA.- Cuadrumanos en la antigüedad y el hombre actual.
De Ximp & Zee Primatti
2) 3511 EA.-Simbiosis y reproducción en medios acuosos
De Riveri Clearwater
3) 3623 EA.- Dinámica y ecosistemas estables.
De Félix Fountain's
4) 495 I.- La edafología práctica
De John Landless
5) 607 I.- El dimorfismo sexual en la entomología
De Joana Fernández
6) 1000 I.- El axioma del genoma.
De Clonicius Hélix
7) 1001 I.- Desmontando el código
De Clonicius Hélix
8) 50 DR.- Historia de una caída
De Enzio Gazzano
9) 75 DR.- Vocero Matinal de Sandulia
Periódico Nacional ejemplar nº 1
10) 100 DR.- Nidos brillantes
De Californio Search
11) 102 DR.- La otra fiebre del oro
De Californio Search
12) 104 DR.- Todo lo que reluce
De Margrit Sunshine
13) 105 DR.- Despepitarse por las pepitas
De Aurelio Trepante
14) 107 DR.- La gazza ladra
De Quim Rossino
15) 208 DR.-Fauna post-imperial, el interregno
De Phillip in'Hault
16) 210 DR.- Excavaciones en Anubicia
De Champ O'Lion
17) 211 DR.- Comunicontes y mutación.
De Andalio Cento (Doctor en Comunicología)
18) 216 DR.- La bolsa y la vida
De Marcolina Farnato
19) 217 DR.- El escaralfrente sagrado de Anubicia
De Inseccio Artrópiez (Dr. Hexápodus)
20) 218 DR.- Artrópodos y escaralfrentes
De Criticio Faltón
21) 219 DR.- Salvemos el Circunmar
De Inseccio Artrópiez (Dr. Hexápodus)
22) 219 DR.- Mis viajes por Almironia
De Marcolina Farnato
23) 220 DR.- El muro impenetrable de Poor Span
De Inseccio Artrópiez (Dr. Hexápodus)
24) 225 DR El aislamiento y la fauna marsupial de Impel
De Inseccio Artrópiez (Dr. Hexápodus)
25) 225 DR.-La ladilla rubia de Nínive y su importancia estratégica en el Imperio Mesopotálámico, como arma biológica sobre soldados enemigos con largos meses de campaña y necesitados de acoplamiento con moza placentera.
De Francolio Firtrán, En catorce volúmenes
26) 226 DR.-Más picos que patas.
De Andrea Sánchez
27) 228 DR.- Omocestus e incestus.
De Calmucio Pardinio, Doctor en Genántica
28) 229 DR.- Termodinámica alada.
De Simeón Enúrez
29) 230 DR.-Cocina deconstructiva.
De Adrién Bully
30) 231 DR Especies supervivientes en las ruinas de Imperia
De Inseccio Artrópiez (Dr. Hexápodus)
31) 246 DR A un paso de una Reevolución biológica
De Inseccio Artrópiez (Dr. Hexápodus)
32) 315 DR.- Los naturalistas viajeros del ayer.
De Éric da Pratti
33) 317 DR.- Vuelve la Naturaleza natural.
De Óscar King Thanna
34) 320 DR.-El 200 DR a la luz de la nueva botánica.
De Greta King Thanna
35) 325 DR.- El fin de los omocestus.
Publicación de una conferencia del PSE
36) 340 DR.- BEE.- Breve Enciclopedia Eárthica
La Universidad Sanduliana recopila y publica todos los saberes del momento en una primera edición de esta llamada “Breve Enciclopedia Eárthica”, con apéndices y actualizaciones en años posteriores conforme avanzan los conocimientos.
37) 358 DR.-La intragable tragantija
De Paz Lucaz
38) 360 DR.- Los restos de la docilina y su influencia sobre el gobierno.
De Anna Regio Forte


NOTA.- Se tienen referencias vagas de otros libros más del Dr. Hexápodus pero no se pueden relacionar aquí por falta de datos en cuanto a título, contenido o fecha de edición. Los que aquí figuran responden a referencias bibliográficas en obras de otros autores.

 --------------------------------

(por orden de título)
(por orden alfabético de título y con nº cronológico)


20 Artrópodos y escaralfrentes
31 A un paso de la reevolución biológica
36 BEE (Breve Enciclopedia Eárthica)
29 Cocina deconstructiva
17 Comunicontes y mutación
1 Cuadrumanos en la antigüedad y el hombre actual
7 Desmontando el código
13 Despepitarse por las pepitas
3 Dinámica y ecosistemas estables
34 El 200 DR a la luz de la nueva botánica
24 El aislamiento y la fauna marsupial de Impel
6 El axioma del genoma
5 El dimorfismo sexual en la entomología
19 El escaralfrente sagrado de Anubicia
35 El fin de los omocestus
23 El muro impenetrable de Poor Span
30 Especies supervivientes en las ruinas de Imperia
16 Excavaciones en Anubicia
15 Fauna post-imperial, el interregno
8 Historia de una caída
18 La bolsa y la vida
4 La edafología práctica
14 La gazza ladra
37 La intragable tragantija
25 La ladilla rubia de Nínive y su importancia estratégica en el Imperio Mesopotalámico, como arma biológica sobre soldados enemigos con largos meses de campaña y necesitados de acoplamiento con moza placentera
11 La otra fiebre del oro
32 Los naturalista viajeros del ayer
38 Los restos de la docilina y su influencia sobre el gobierno
26 Más picos que patas
22 Mis viajes por Almironia
10 Nidos brillantes
27 Omocestus e incestus
21 Salvemos el circunmar
2 Simbiosis y reproducción en medios acuosos
28 Termodinámica alada
12 Todo lo que reluce
9 Vocero matinal
33 Vuelve la Naturaleza natural
  --------------------------------

(por orden de autor)
(por orden alfabético de autores y con nº cronológico)


19 Artopiez, Inseccio (Dr. Hexápodus)
21 Artopiez, Inseccio (Dr. Hexápodus)
23 Artopiez, Inseccio (Dr. Hexápodus)
24 Artopiez, Inseccio (Dr. Hexápodus)
30 Artopiez, Inseccio (Dr. Hexápodus)
31 Artopiez, Inseccio (Dr. Hexápodus)
29 Bully, Adrién
17 Cento, Andalio
2 Clearwater, Riveri
32 da Pratti, Èric
28 Enúrez, Simeón
20 Faltón, Criticio
18 Farnato, Marcolina
22 Farnato, Marcolina
5 Fernández, Joana
25 Firtrán, Francolio
3 Fountain's, Félix
8 Gazzano, Enzio
6 Hélix, Clonicius
7 Hélix, Clonicius
15 In'Hault, Phillip
34 King Thanna, Greta
33 King Thanna, Óscar
4 Landless, John
37 Lucaz, Paz
16 O'Lion, Champ
27 Pardinio, Calmucio
9 Periódico Nacional nº 1 de Sandulia
1 Primatti, Ximp & Zee
35 Publicación del PSE
38 Regio Forte, Anna
14 Rossino, Quim
26 Sánchez, Andrea
10 Search, Californio
11 Search, Californio
12 Sunshine, Margaret
13 Trepante, Aurelio
36 Universidad Sanduliana




EL JUEVES PRÓXIMO ESPERO PODER PUBLICAR ALGO NUEVO. SI LA INSPIRACIÓN NO ME FALTA.

miércoles, 31 de enero de 2018

Las Notas del Dr. Hexápodus desde 3 Eolio


 Y aquí acaban las aventuras conocidas del Dr. Hexápodus. Hay exploradores que se han empeñado en el descubrimiento de la base; aunque, dado que han transcurrido más de cien años desde la desaparición del Dr, tanto de él como de Lupi no debe quedar el más mínimo rastro. 


LAS NOTAS DEL Dr. HEXÁPODUS



 

EL CUADERNO
    
(Desde 3 Eolio)
 

3 Eolio
Afortunadamente, el camino que faltaba hasta Arsix es ya muy claro y sin incidencias; así que, tras una aburrida jornada, sin nada que destacar, aparte de tener que reprimir unas irresistibles ganas de desandar lo andado y regresar a la base, donde tantos buenos ratos pasé, llegamos a última hora a la ciudad. He dejado a Adagio y la carreta en una cuadra de alquiler y me alojo en el mismo, único, destartalado, y viejo hotel de la ciudad en que lo había hecho a la llegada. Me parece una eternidad, aunque no hace tanto tiempo; pero, por fin, he podido darme una buena ducha y cenar algo caliente aunque ahora me resulta poco apetecible.

4 Eolio
He vendido, con mucha pena, a Adagio y la carreta. Me los habría llevado a Sandulia pero es imposible transportarlos, no hay ningún medio apropiado, y hacer el viaje con ellos me llevaría demasiado tiempo y ya estoy deseando llegar a mi casa, mi sillón y mi laboratorio.
Tomo el Ciclobús a Sandulia y ahora me esperan días de pedaleo y aburrimiento, aunque he tenido que pelearme con un pasajero que se había apropiado del espacio necesario para mi equipaje. Él llevaba tantos paquetes y bolsas que no le cabían encima de su asiento, pero eso era su problema y no el mío. Yo había vendido en Arsix también la carpa y hasta el material de escalada, así que llevaba lo justo. Fue tal la trifulca que tuvo que intervenir el conductor y le obligó a desalojar mi espacio. Además, como había plazas libres, le hizo colocar el exceso de equipaje en una de ellas y le cobró una segunda plaza. Me imagino la cara que pondrá al llegar a su destino cuando le cobre la tarifa máxima por esa plaza adicional, ya que el equipaje no puede pedalear.

11 Eolio
He llegado por fin a casa. Garfio me recibe como nunca lo ha hecho. Veo en él un cariño impropio de un gato y ha desaparecido aquella mirada inquietante. Se ve que la soledad hace milagros. He hecho una compra rápida en el Comercado de lo más esencial. He preparado unas rodajas de ossobuco de zancodio en salsa de brie, se relame mientras lo preparo y los compartimos, dando buena cuenta de lo que le pongo en su plato.
Estoy cansado del viaje, dejo esparcido por la sala el equipaje que llevaba, excepto un paquete de ancas de megafrog al vacío que compré en Arsix y que guardo en el conservador para una ocasión especial.
Me voy a dormir y mañana será otro día.

12 Eolio
Me he levantado tarde, sólo porque Garfio se ha subido a mi cama y se ha puesto a dar saltos; que si no, hoy no me levanto. ¡Qué le vamos a hacer!, tengo que guardar mis aparatos, fragmentos del muro de sílice, ropa de repuesto, libretas etc. Y trabajar en mis notas.
Este viaje ha sido de lo más apasionante, ¡lastima que tenga que guardar todo en secreto!, pero es mejor así. Tengo que deshacerme de este cuaderno, pero pienso que sería una pena que generaciones venideras se perdieran mi experiencia por los Montes Áureos. Finalmente decido ocultarlo, tras copiar en otra libreta todo lo que no tenga relación con ese viaje. Todas las notas de este cuaderno que no hacen referencia a este último viaje, a Lupi, la base y las urracas diamantíferas las voy a pasar a uno nuevo y ahora voy a poner a salvo este viejo cuaderno, ya agotado, en lugar seguro para que nadie lo pueda descubrir, al menos hasta dentro de unos cien años en que espero pueda ser conocido sin peligro para los trabajos de Lupi.
Para mayor seguridad decido quemar el otro cuaderno en donde había hecho anotaciones más extensas sobre lo vivido en la base y donde se indicaba claramente su localización exacta pero, no sé por qué, no hice lo mismo con el plano que me había facilitado Lupi para el regreso.
Me entran unas enormes ganas de coger a Garfio, regresar a la base y ayudar a Lupi en su labor y, a duras penas, las consigo reprimir. Espero que no encuentren la base nunca, porque no se sabe el uso que se puede dar a lo que allí se oculta.
Así que dejo de escribir aquí y, por si sobre--ve a los siglos, dejo este m--saje para gene----ones ve----ras.
“El con-ci-iento es básico para la form--ión humana; pero, a ve-es, no se pu-de divulg--- todo lo --- se conoce, hay secret-s que ----------- ----------- debilida--s y ambi---nes que podría --------------y dañar al entorno o a los semej--------------------------
Y es por eso ----------- oculto -------------------- retazos-----------------inform------------------- e -----------


 

NOTA.- Hasta aquí, aunque con vacíos, casi se puede interpretar el mensaje que quiso dejarnos en estas últimas páginas, pero a partir de aquí las pocas hojas restantes están tan dañadas que se vuelven totalmente ilegibles.
Confiamos en que estas notas tengan la resonancia que nosotros creemos y que el Dr. se merece, y esperamos encontrar más datos sobre el Dr. Hexápodus para publicar un nuevo tomo.
La redacción






(Si queréis ampliar conocimientos o aclarar dudas podéis consultar los anexos publicados al inicio, a partir de: 


















miércoles, 24 de enero de 2018

Las Notas del Dr. Hexápodus desde 25 Diluvial

 Comienza el viaje de regreso tras una
 silenciosa y dolorosa despedida





LAS NOTAS DEL Dr. HEXÁPODUS




 

EL CUADERNO
    
(Desde 25 Diluvial)
 

25 Diluvial
Llegó el día de la partida. Esta mañana ya tenía todo cargado pero, antes de partir, me di una vuelta por todas las instalaciones en las que tantos días había vivido y tantas cosas había aprendido y comprendido. Tras uncir a Adagio, acariciar a Wolf y despedirme de Lupi con un fuerte abrazo que casi me ha hecho saltar las lágrimas, descendemos la rampa de piedra y seguimos hasta la orilla del riachuelo que meses antes nos había conducido allí en su crecida. Ahora discurre perezoso y con poco caudal, por lo que no es muy difícil seguir con la carreta por el margen derecho.
Lupi me ha preparado un pequeño mapa con las indicaciones para regresar, aunque yo recuerdo perfectamente todos y cada uno de los senderos y sucesos del viaje aquél. Ahora tengo que recorrerlos a solas, aunque mejor así que en según qué compañías. Andalio, después de tantos días transcurridos desde su partida, ya debía haber llegado a Arsix y no hay peligro de tropezarme con él por el camino.
Comienza a oscurecer y, como las temperaturas aún son frescas, monto la carpa, ceno uno de los guisos que caliento en una fogata y quemo en la misma el envase criovac, del que no quedan restos.

26 Diluvial

Me levanto temprano y proseguimos el camino. No ha pasado más de una decihora cuando me paro en un remanso del arroyo que se ve en ebullición, tal es el número de peces que pululan en las aguas. Provisto de una red que llevaba como cazamariposas intento hacerla servir para pescar algo sin tener que meterme en el agua como hacía Lupi y mojarme, porque el agua debía ser gélida. Al fin pesco media docena de truchas de tamaños variados, vuelvo a echar al agua las más pequeñas y me quedo con tres ejemplares de ración. Ya tengo para comer y cenar hoy y aún me sobra una.
Seguimos el arroyo en dirección Sur, aquí tiene más caudal por las aportaciones de otros muchos arroyuelos casi imperceptibles. Al frente se elevan las orillas del arroyo; se forma una especie de desfiladero pero, como bien recuerdo, antes de llegar al farallón que me impida el paso encontraré un amplio sendero que trepa hacia lo más alto. Mientras vamos trepando, es tan fuerte la pendiente que me tengo que bajar y ayudar a Adagio empujando la carreta. Me parece volver a ver aves volando, pero esta vez van muy altas y no puedo distinguir de qué especie son.
Una pausa para comer una trucha asada al fuego y unas galletas de pan y, sin perder tiempo, seguimos camino.
Cuando comienza a caer el sol llegamos a un claro que recordaba bien; decido acampar pero, recordando los ruidos nocturnos sospechosos que entonces me habían mantenido en vela, he decidido montar la carpa y preparar una buena fogata para espantar a cualquier alimaña que merodee por aquí.
Aso otra trucha en las brasas que, acompañada con un recipiente de sopa, me sirve de cena. Tras quemar el recipiente y las espinas, alimento la hoguera con abundante leña y me retiro a dormir

27 Diluvial

Seguimos ruta bordeando el acantilado, al fondo se ve brillar el agua del arroyo. A la hora de comer llegamos a la encina que entonces nos sirvió de cobijo. Tras comer la otra trucha que me queda y un criovac de guiso de cordero, comienzo a pensar que basta de pescado y que debo cambiar de menú, porque en caso contrario no me podré acabar las provisiones de la base.
Siguiendo el reborde acabo descubriendo un sendero que gira a la derecha, alejándose de la grieta, y nos adentramos en él. Ya comenzaba a oscurecer cuando llegamos a una pared de roca que, tiempo atrás, nos había servido de refugio. Aún se podían ver restos de carbones de la hoguera en la que había degustado mis primeras truchas. De todas formas, aunque un poco antes de llegar hay un arroyo en el que a buen seguro hay pesca, desisto de ir a pescar porque ya estoy harto de peces. Caliento un recipiente de patatas con ternera estofada y acompañado con un cubilete de vino quedo satisfecho y me voy a dormir.

28 Diluvial

Continuamos el viaje sin muchos incidentes, aparte de piedras y ramas que hay que ir retirando del sendero, la zona rocosa ha ido quedando atrás y al frente se ve una masa vegetal que se extiende en todas direcciones. Espero encontrar el sendero, porque podría perderme en esa maraña boscosa pudiendo llegar a marismas o zonas inundadas de las que me sería muy difícil salir, aunque cuento con el plano y llevo una brújula.
Hacemos noche en un claro antes de internarnos en la espesura. Justo donde he montado la carpa descubro los restos de una fogata que no llevará más de una semana; lo que me hace pensar que Andalio, u otra persona, han acampado aquí. Eso me anima, porque espero encontrar sus huellas en los senderos que, junto con el plano, me ayuden a elegir el buen camino, aunque también me pone alerta.

29 Diluvial

Hoy ha sido un día pesado y duro. El sendero es estrecho, las ramas me dan en la cara y tengo que apartarlas a cada momento. Fuera de la espesa vegetación no se puede ver nada, suerte que el rastro está bastante claro, aunque a veces se pierde para reaparecer unos pocos metros más allá. Acabo comiendo sobre la marcha, sin llegar a parar. Adagio va comiendo de las ramas bajas mientras camina. La verdad es que, inmerso en ese verdor abrumador, me siento perdido y muy pequeño y tengo ganas de salir a terreno abierto.
Cuando ya pensaba que aún tendría que parar a dormir entre estas verdes paredes, comienza a clarear el matorral y los árboles están más dispersos y son menos frondosos. Encuentro un pequeño claro, dentro aún de la foresta, y me preparo para pasar la noche. Adagio se da un banquete con el pasto que casi llega a ocultar la senda.
Yo no tengo muchas ganas de comer, este entorno me ha quitado el apetito, así que con unas galletas y un poco de aquella leche en polvo me acabaré durmiendo.

30 Diluvial

Seguimos avanzando y, poco a poco, el horizonte se ensancha. La vegetación selvática ha dejado paso a algo menos agobiante y, tanto Adagio como yo, experimentamos nuevos bríos, llegando en menos de dos dh. a la muralla ruinosa de antes de la caída del Imperio.
Lupi me facilitó una preciosa herramienta que guardo celosamente y que deberá quedar oculta a cualquiera. Se trata de una navaja láser que puedo llevar fácilmente en el bolsillo y que me ha permitido cortar unas muestras de la pared polimérica. Guardo todo en el bolsillo más profundo de la mochila y, tras comer dos recipientes, seguimos el viaje por una senda estrecha pero, comparada con la que acabábamos de recorrer, casi parecía una Avepista. El recuento de provisiones me indica que voy a tener que atiborrarme con los guisos de la base, si no quiero que me quede alguno a mi llegada a Arsix, pero no renuncio a cazar algún conejo. Por eso voy a comenzar a caminar junto a Adagio, en lugar de ir en el pescante, si quiero quemar todas las calorías que voy a tener que ingerir y no ponerme como un fardo.
Llegamos a un claro conocido junto a un riachuelo. Intento cazar algún conejo por los alrededores como hizo Lupi, pero a mi no se me dan bien esas cosas, así que me voy a quedar con las ganas de comer conejo como despedida de los buenos alimentos naturales. Como no deben faltar mucho más de tres jornadas hasta Arsix, tengo que dar buena cuenta de las provisiones, para usar en la última jornada sólo aquello que traje en mi viaje de ida, y deshacerme de cualquier comida o recipiente procedente de la base.

1 Eolio

Anoche cené abundantemente, tanto que me costaba conciliar el sueño, pero finalmente me quedé como un tronco y he despertado ya bien entrada la mañana. Tras quemar los restos, apagar la fogata y uncir a Adagio, reemprendemos el camino.
Más adelante llegamos donde los árboles del pan y me vuelvo a quedar con las ganas de probar sus frutos porque, en esta ocasión, se encuentran aún en floración. También me quedo con las ganas de comer el néctar y las flores de las florimiel porque es muy temprano y no pienso estarme esperando todo el día a que anochezca y desaparezcan los insectos a fin de poder recolectar algo; así que, algo defraudado por los hados, sigo el camino.
Tras dejar atrás el bosque de pinos llorones  evitando su resina pegajosa, paramos en un claro en la espesura a dormir. Adagio se da un buen atracón del césped fresco que aquí abunda y yo he dado buena cuenta de las últimas provisiones que me quedaban de la base.
Tras acabar con los últimos y sencillos, pero energéticos y nutritivos alimentos en conserva, recuerdo con añoranza los deliciosos guisos de la base que ya no volveré a probar y que superan con mucho a los que hace tiempo pude degustar en Poor Span, ni siquiera los de la última cocina deconstructiva de Adrién Bully. Ahora me quedan sólo algunas de las provisiones que había comprado en Arsix y para no más de dos días. Espero que el viaje no se complique y dure más de lo que calculo, de lo contrario me vería en la necesidad de racionar lo poco que me queda.

2 Eolio

A corta distancia de nuestra parada nocturna encontramos los álamos gomosos, con su población de águilas arborícolas. Me vuelvo a maravillar con la técnica de caza, aunque he podido presenciar pocos vuelos, seguramente por falta de presas. Lo escaso de su población se debe a esto mismo y el riesgo de desaparición es alto si no fuera porque por aquí pasa una ruta migratoria del pato tamiz, que es la única presa a su alcance.
Decidido a seguir el viaje, diviso una formación en uve de estas anátidas cruzando el cielo sobre el bosque. En ese momento, como doradas flechas, alcanzan a la formación media docena de águilas que capturan cada una un pato y regresan a sus nidos. El resto de la formación continúa su vuelo, recomponiendo sus líneas, casi sin notar las ausencias. Posiblemente ya están habituados a estas cacerías.
Esta noche espero dormir aquí sin sobresaltos y no como en el viaje de ida. Ahora ya estoy habituado a dormir en el suelo y los ronquidos de Lupi no me van a despertar. Me dispongo a dormir mientras contemplo el nítido cielo estrellado y pienso que difícilmente voy a volver a disfrutar de una visión tan clara. Recuerdo los versos del Poeta de Eria, tan oportunos.


Admiro tu negrura impenetrable
poblada de universos que titilan,
donde afanes y sueños se destilan
en un poema casi impronunciable
En tu distancia tan inabarcable
los eones y parsecs hoy ventilan
diferencias que raudo se mutilan
en deriva infinita e implacable

Y en tu eterna expansión en movimiento
las galaxias, los cúmulos y estrellas
se diluyen veloces en la nada,

como cenizas que dispersa el viento
y se llevan lo exiguo de mis huellas,
fugaz presencia frente a tu riada.





(Si queréis ampliar conocimientos o aclarar dudas podéis consultar los anexos publicados anteriormente)



miércoles, 17 de enero de 2018

Las Notas del Dr. Hexápodus desde 30 Nivoso

 Ya, de regreso en la Base, la
nieve retiene al Dr. enclaustrado
en espera del momento apropiado
para partir de regreso a Arsix



LAS NOTAS DEL Dr. HEXÁPODUS





 
EL CUADERNO
    

(Desde 30 Nivoso)
  

30 Nivoso
Recogidas las mochilas nos ponemos en marcha, la bajada era menos fatigosa pero de mayor riesgo, así que calculé que íbamos a tardar aproximadamente lo mismo que al subir y que tendríamos que hacer noche a media altura en nuestro anterior campamento.
Un desprendimiento de nieve y rocas nos complicó aún más el descenso, pero no hubo más incidentes y, a media ladera, encontramos la tienda que nos había servido a la subida para descansar y refugiarnos del frío, así como el resto de la impedimenta.
Mientras yo ordenaba el material, Lupi encendió el fuego, fundió nieve de la más limpia en un recipiente calentando el agua y disolvió unas cucharadas de ese polvo blanco que llevábamos para la expedición y que daba lugar a una leche muy sabrosa y nutritiva, la acompañamos mojando unas galletas. Cenando al amor de la lumbre aprovechamos para hacer planes sobre el regreso y la mejor manera de guardar nuestros secretos. Vamos a hacer noche en la tienda, al abrigo del viento helado, y más confortablemente que la noche anterior.
1 Diluvial
Finalmente, sin nada que resaltar, llegamos a última hora a nuestra gruta. Wolf nos recibe alegre, ha acabado el pienso que le habíamos dejado, pero muy cerca puedo descubrir los restos de un lagarto de buen tamaño. Se ve que ha tenido hambre y ha salido a cazar, de modo que le abro un recipiente de carne. Parece ser que por aquellos montes sobrevivió una especie de reptil a la catástrofe. Adagio ha ido saliendo por su cuenta al exterior y ya hay un amplio espacio alrededor libre de nieve y también libre de hierba.
Volvemos a encender la hoguera, reponemos las antorchas consumidas desde que salimos y planificamos el viaje hasta la base. Los caminos aún están transitables y, de momento, no amenaza nieve pero es mejor salir cuanto antes, o sea mañana bien temprano. Cargamos todo, menos lo imprescindible para esta noche y el desayuno, cenamos un buen plato de guiso de cordero bien caliente porque ya hemos malcomido bastante en la montaña.
Quemamos, como siempre, los recipientes para no dejar ningún rastro. Nos vamos a dormir pronto porque mañana madrugaremos.
2 Diluvial
Abandonamos nuestro refugio, nos esperan unas pocas jornadas para regresar a la base y espero que el tiempo se mantenga estable. A partir de ahora, a no ser que tengamos algo excepcional que comentar, no voy a tomar nuevas notas porque vamos a volver por la misma ruta y veremos los mismos lugares.
3 Diluvial
Atravesando las ruinas del poblado, que se llamó Dawn en sus buenos tiempos, tropecé con un cascote que casi me hizo caer. Tuvimos que hacer una parada para ponerme linimento y aplicar un vendaje al tobillo izquierdo que, afortunadamente, no presentaba herida ni se me había roto nada, pero me lo había dislocado ligeramente y me dolía al caminar. Llevábamos en el botiquín todo lo necesario, la crema, que debía ser analgésica, antiinflamatoria y anticoagulante local, me calmó de inmediato el dolor y, al poco, ya me encontraba mejor. No me molestaba nada para seguir caminando, aunque cojeaba, y así lo hicimos de momento. Ya veríamos si me acababa de salir hematoma luego, pero aparentemente la cura estaba resultando muy eficaz. De todos modos Lupi, tan pronto el camino lo permitió, me hizo subir al pescante mientras él iba a pie conduciendo a Adagio del ronzal y haciéndole pasar por las zonas más practicables.
Todo esto nos ha retrasado algo y hemos llegado a la otra cueva, que a la venida nos sirviera de refugio, ya oscureciendo.
4 Diluvial
En la cueva vamos a hacer noche, la revisamos y descubrimos los restos del paso de Andalio por allí y, por las cenizas de la hoguera, nos llevaba tres días de ventaja. Espero no encontrarlo por el camino.
Compruebo cómo llevo el pié pero no aprecio hematoma y el dolor, si no me toco, ha desaparecido, no obstante me vuelvo a untar de crema y lo vuelvo a vendar para dormir esta noche. Mañana haré lo mismo para reemprender el camino porque habrá tramos en los que tendré que echar pie a tierra.
5 Diluvial
Siguiendo la misma ruta de vuelta pasamos por el Valle de los Patos, como yo le acabé bautizando. Lupi creo que le llamaba Sector 12 Sur. Wolf volvió a hacer lo mismo que la vez anterior y nos trajo un conejo que, junto con otro pato que cazó Lupi y media docena de truchas, nos servirá para cenar hoy, comer mañana en la base y aún sobrará para Wolf.
Llegamos al pie de la puerta de la cueva ya anocheciendo y Lupi trepó por la ladera para acceder por la puerta de emergencia y abrir la rampa. Una vez abierta entramos, solté a Adagio y Lupi apareció con un saco de pienso y un cubo de agua. Cuando entramos al comedor, Wolf se dirigió hacia su habitáculo y yo le abrí la puerta, comprobé que aún quedaba pienso, a estas alturas yo casi era uno más en las rutinas de la base y me iba encargando de ciertas responsabilidades. Mientras tanto Lupi se dispuso a preparar la cena.
En mi cuarto, finalmente he podido quitarme aquella ropa, muy útil en el exterior pero incómoda allí dentro, me acabo de dar un buen baño y, ya en pijama, después de comprobar que el pié estaba bien y volverlo a vendar, salgo a cenar esperando que Lupi no se sienta molesto por cenar en ropa de dormir. De todos modos, mientras se estaba haciendo la cena, Lupi también se había ido a su cuarto y había hecho lo mismo que yo, nos hemos reído un rato y después cenamos. No teníamos muchas ganas de andar arreglando el pato y el conejo, que hemos dejado para comer mañana, pero ha cocinado unas truchas al horno que estaban para chuparse los dedos.
Tras escribir estas pocas notas, me voy a meter en esta cama tan mullida, que ya hace días echo de menos.
6 Diluvial
Esta mañana amaneció nevando, medimos cinco centímetros a la puerta de la cueva y la nevada iba arreciando. Esperemos que en breve se despeje y pueda emprender el regreso a casa. Aprovechamos el día en dejar rematada la estrategia a seguir y las precauciones a adoptar, a fin de mantener todo lo descubierto en el más absoluto de los secretos. A última hora de la tarde comprobamos que la capa de nieve alcanza ya los cincuenta centímetros y no se ven perspectivas de que el temporal vaya a remitir.
Aparte de ir pasando material de esta libreta a otra nueva, tengo que encontrar alguna cosa en que ocuparme. Lupi está muy atareado en sus criaderos y casi no le veo en todo el día, nada más que a las horas de comer. Merodeando por la biblioteca descubro en un rincón un armario de doble puerta que aún no había tenido ocasión de revisar. Mi sorpresa fue enorme al abrirlo, porque contenía una amplia pantalla en el centro, unos grandes altavoces situados en la parte interior de cada una de las puertas y diversos aparatos para mí desconocidos.
En unos enormes cajones, que ocupaban la parte inferior del armario, había numerosos estuches conteniendo unos discos de apariencia metálica como de un palmo de diámetro, variados estuches conteniendo cintas de diversos tamaños y formatos y recios sobres conteniendo otros discos negros, como de plástico, en tres tamaños diferentes. Y las estanterías que, desde lo alto de la pantalla, llegaban al techo, una enorme cantidad de estuches que curioseé pero volví a colocar en su mismo lugar. Se trataba de estuches o fundas de cartón, bellamente decorados con temas muy variados, con textos que indicaban su contenido y más cosas que no llegué a leer, y en su interior había unos discos de una especie de plástico negro de más de un palmo de diámetro y con un agujero en el centro. Recordaba haber visto algo de esto en algún anticuario y en el Museo Histórico Nacional Sanduliano.
Consulto con Lupi y él, que se conoce todos los equipamientos de la base al dedillo, me explica cómo hacer servir los reproductores de imagen y sonido. Quedo asombrado por lo que he descubierto en aquellos cajones y estanterías y me parece que, aunque las nieves nos sigan bloqueando mucho tiempo, no voy a estar ocioso ni aburrido.
7 Diluvial
En las colecciones de audiovisual, muy extensas en temática, me centro en los temas que a mi más me interesan y descubro unas series de discos que llaman poderosamente mi atención. Se trata de:
Vida Salvaje.- Editado por Ecoglobe
Animales Amigos.- de Domestic Life
Pequeña Fauna.- de Microfauna
Aguas y Vida.- de Sealand
Me enfrasco en la visualización de estos grandes reportajes, más bien Enciclopedias de Biología, que dejan empequeñecida mi base de conocimientos de la antigua Fauna que había adquirido en la Universidad y en los libros. Aquí podía ver a los animales en acción y en su medio con todo lujo de detalles. Mi gran memoria fotográfica, de la que suelo hacer gala, se va a llenar a rebosar con toda esta información y eso me va a llevar días.
Por lo que se refiere a los discos negros y grandes y otros de los más pequeños, prácticamente todos contienen música, una gran variedad de músicas que no me llaman la atención, se nota mi formación científica y no de humanidades. Por eso me he centrado en los reportajes de Naturaleza, aunque también los hay de Historia, Geografía, Turísticos, de Ficción, reportajes de Guerras y otras cosas que más vale no mencionar.
15 Diluvial
Por fin han quedado despejados los caminos, pero los arroyos bajan muy crecidos y los senderos, aunque ya sin nieve, se han vuelto intransitables. Así que aquí la vida transcurre apaciblemente y ya voy dando remate a las series audiovisuales y algún que otro reportaje que he ido descubriendo en aquellos enormes archivos. Entre ellos unas grabaciones conteniendo los discursos del Emperador Altius III vendiendo a la población su famoso proyecto Novedulis, y otros discos con instrucciones de los Regenarios para el mantenimiento de las bases y la planificación de las técnicas de repoblación. De todos modos será cuestión de ir haciendo planes para la marcha y preparar provisiones.
Durante estos días pasados, Lupi ha emprendido dificultosamente una salida hacia sus zonas de cría y ha rescatado de la nieve y el hambre a unos cuantos ejemplares de ovejas y vacas. Regresó derrengado y ha estado descansando durante dos días, pero ya ha reiniciado sus agotadoras jornadas arriba y abajo.
20 Diluvial
Los arroyos ya han bajado su caudal y el tiempo aparece soleado y sin previsión de lluvias. Comenzamos a preparar los víveres para la marcha. Hago una selección de los platos que más me gustan y se envasan en esos contenedores que Lupi denomina “criovac”. Otros alimentos que no soportan el vacío, se envasan en una atmósfera de nitrógeno puro. De los víveres que traje en mi viaje de llegada queda muy poco, ya que buena parte se la tuvimos que dar a Andalio Router, y como no conviene que los comestibles y envases de la base lleguen a Arsix, tengo que consumir éstos antes y quemar los envases, reservando los pocos que me quedan del anterior viaje para el último tramo hasta llegar a la ciudad. Pero, de todos modos, puedo cazar o pescar algo por el camino tal como hicimos a la llegada, así que las provisiones no me van a faltar.




 

(Si queréis ampliar conocimientos o aclarar dudas podéis consultar los anexos publicados anteriormente)