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viernes, 14 de junio de 2024

El rosario de oro


EL ROSARIO DE ORO

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se sigue el texto en el 
vídeo que figura al final

Érase una vez una niña muy buena y alegre, era la alegría de su hogar.
Sus padres la querían mucho y le regalaron por su comunión un rosario de oro, del que no se separaba desde entonces.
Un día, jugando junto a unas zarzas, se dio cuente de que ya no lo llevaba en el bolsillo, que lo había perdido.
Fue, toda llorosa, a su madre y le contó lo que había pasado, pero no la castigó. Sólo le dijo que regresara a buscarlo en el lugar en que lo había echado en falta.
Cuando más afanosa estaba buscando, no advirtió que alguien se acercaba, y un hombre la encerró en un saco sucio y polvoriento.
Gritó y gritó, pero al desalmado le sonaban sus gritos como gorjeos de aves canoras.
El hombre iba por los pueblos pidiendo limosna, con el saco a cuestas, diciendo que en el saco había un pájaro que cantaba como los ángeles y decía:
- Canta, canta pajarito,
  si no, te pincho.
Y con un punzón que tenía pinchaba a la niña, y ella cantaba:
- Por mi padre y por mi madre
  que en este saco moriré
  por el rosario de oro
  que en las zarzas me dejé
Así pasaron por muchos pueblos, pero un buen día llegaron al pueblo de la niña.
La madre al oír el canto reconoció que era su hija e invitó al hombre a comer, a calentarse y a descansar en su casa.
Tras una abundante comida, con bastante vino, el hombre se quedó dormido al amor de la chimenea, y la madre aprovechó para sacar a la niña del saco y metió en él un perro y un gato.
Cuando luego el hombre fue a otro pueblo; dijo, como de costumbre:
- Canta, canta pajarito,
  si no, te pincho.
Y pinchó en el saco. El perro y el gato, furiosos, destrozaron el saco, salieron y le sacaron los ojos.
Y colorín colorado éste cuento se ha acabado.

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