lunes, 18 de mayo de 2015

El patio de mi casa

Otro cantocuento para recordar

EL PATIO DE MI CASA

El patio de mi casa, como todos los demás patios, se moja siempre que llueve. Eso no es ninguna novedad, pero este patio sí que es particular porque, aunque los otros se secan a poco que salga el sol y sople viento, éste sigue húmedo por mucho tiempo.
El suelo es muy poroso y recoge y conserva mucho la humedad. Es por eso por lo que en los parterres y las jardineras se crían unos hermosos caracoles. Cuando, después de una lluvia, sale el sol y los caracoles sacan sus cuernos a pasear, yo me dedico a cogerlos hasta que lleno la cesta, agáchate y vuélvete a agachar.
Pepita, la vecina de enfrente, no los coge porque no le gustan los caracoles y porque le gusta mucho bailar, y siempre dice que las agachaditas no saben bailar.
En este patio se está divinamente en las tardes del verano en ésas en que no se puede aguantar de calor en los demás patios, y es por la frescura que le da la humedad del suelo.
A mí me gusta estar sentado en un banco y escuchar cómo cantan los niños en el colegio de al lado “Hache, i jota, ka, ele, elle, eme, a...” o “dos por una es dos, dos por dos cuatro...”, también el sonido del molinillo de café de la vecina y oler el rico chocolate que preparan en casa para merendar.
Pero lo que más me gusta del patio de mi casa es que, como se está fresquito, jugamos al corro de la patata, a corre que te pillo, a estirar y estirar de la cuerda y saltar a la comba mientras cantamos:

El patio de mi casa
es particular
cuando llueve se moja
como los demás.

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