lunes, 11 de mayo de 2015

El tonto y los ladrones

Al final de este cuento uno se puede preguntar quién ha sido realmente el mayor tonto aquí.

EL TONTO Y LOS LADRONES


Había una vez un pueblo en cuya iglesia tenían una custodia muy antigua y valiosa de oro adornada con pedrería. Una noche alguien forzó la puerta y la robó, lo que provocó un gran revuelo en el pueblo. 
El señor cura preguntó a los vecinos que si alguno había visto u oído algo sospechoso y podían dar alguna pista para dar con el autor o autores de la fechoría, pero nadie pudo aportar ninguna pista. Sólo el tonto del pueblo manifestó saber quién  la había robado pero se negó a decirlo a no ser que lo pasearan en procesión sobre unas andas y bajo palio. 
Organizada la  procesión con el tonto sobre las andas y casi todo el pueblo en comitiva tras él incluso con la Banda de Música tocando marchas procesionales.
El cura iba revestido como en una gran solemnidad, entonando como si fuera una plegaria le preguntó: 
- ¿Quién ha robao la custodia?
 y el tonto con la misma entonación le respondió 
- Más lalante lo liré 
Siguió la procesión por otra calle y al cabo del rato el cura le volvió a preguntar: 
- ¿Quién ha robao la custodia?
y el tonto le volvió a responder 
- Más lalante lo liré 
Tras varias horas de repetirse la pregunta con idéntica respuesta, habiéndose recorrido todo el pueblo y regresando a la puerta de la iglesia se volvió a formular la misma pregunta 
-¿Quién ha robao la custodia?
y el tonto respondió, satisfecho por el paseo y el protagonismo. 
-¡Señor cura, los lalones!  
y se quedó tan ancho.

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