domingo, 26 de abril de 2015

Quisiera ser tan alto como la Luna

Un cantocuento un tanto complicado, habla de tantas cosas inconexas que es difícil hilar las ideas, pero creo que algo he logrado sacar.

QUISIERA SER TAN ALTO

Soy muy bajito; tanto que la gente no tiene consideración conmigo. Cuando voy al cine, las cabezas de la fila de delante no me dejan ver la pantalla. Y así me pasa con todo, si quiero ver algo, siempre se me pone alguien más alto delante y me tapa la vista.
Por eso quisiera ser más alto. Ni tan alto como la Luna ni siquiera como los hermanos Gasol, pero más alto que ahora.
Ni siquiera puedo ver, en los desfiles que cada año se hacen, a los soldados de Madrid, Andalucía, Cataluña.... así como los legionarios con su paso tan peculiar y su cabra. Por eso decidí alistarme para desfilar yo, de modo que nadie me tapara la vista y poder servir al rey, pero el coronel me dijo que era corto de talla y me dijo que me daba la licencia absoluta hasta no creciera lo suficiente.
Alguien me dijo que en Santa Clara se podía hacer el milagro y crecería, por eso me puse en camino a ese santuario, pero al pasar el puente, se me cayó el anillo. Me sabía muy mal porque el anillo me lo habían regalado cuando la comunión, y por eso intenté recuperarlo.
Al meterme en el agua, como sabía nadar muy bien, comencé a bucear rastreando el fondo del río. Pero no conseguí encontrar el anillo.
Pero, en cambio, encontré un tesoro y pensé que con él podría hacer posible el prodigio que estaba esperando, puesto que se trataba de una Virgen de plata y un Cristo de oro, y creía que algún poder deberían tener, pero resultó que no.
Por más que lo intenté no crecí ni un dedo y tuve que resignarme, tener paciencia y dejar pasar el tiempo. Que la naturaleza siguiera su curso y ya llegaría el momento, porque tenía mucho tiempo por delante y porque en aquel momento sólo tenía siete años.


QUISIERA SER TAN ALTO

Quisiera ser tan alto cual la Luna
para ver por encima de las vallas,
saltándome fronteras y murallas
para hallar todo aquello que nos una.

No quiero ver soldados de fortuna
que atrapa la política en sus mallas
ni ver que se consumen en sus fallas
en aras de una idea inoportuna.

Y al pasar ese puente que separa
me libraré de anillos que encadenan, 
cadena en que la gente no repara.

Espero, al fin, hallar ese tesoro
que amistad y familia me depara,
la PERSONA, pues vale más que el oro.

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