miércoles, 22 de abril de 2015

No lo conviertas en era


Como estos cuentos son cortitos, hoy pondré dos.
Éste podría muy bien ser una fábula y tiene su enseñanza. Recuerdo habérselo oído contar a mi padre y, por ahora, no he convertido en era nada de lo que me dejó

NO LO CONVIERTAS EN 
ERA


Érase un padre que, paseando con su hijo, le iba enseñando sus propiedades y le decía:
- Este olivar, el día que yo muera será tuyo, pero no lo conviertas en era.
- Si, padre (para sus adentros pensaba "¿creerá que soy tonto? ¿cómo voy a convertir esto en una era?, está ya muy mayor y chochea").
- Esta suerte es la mejor y produce las mejores verduras de la comarca, también será para ti, pero no la conviertas en era.
- Si, padre ("y dale con lo de la era, ¿cuanto piensa que tendré que trillar?")
- Este pinar en pocos años ya estará de corta y también será para ti, pero te pido que no lo conviertas en era.
- Si, padre ("pues si que ha cogido perra con el tema, cada día está más ido")

Pasó el tiempo y, habiendo muerto el padre, heredó todas las propiedades pero, como era un derrochador, dilapidó toda su fortuna.

Cierto día paseando por aquellos campos recordaba:
- Esta suerte, era mía, este pinar  era mío, este olivar era mío...  

Y entonces comprendió, por fin, lo que su padre le había querido decir.

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